Cada año escribo este artículo más pronto. Estoy en mi estudio en Cabrils, junto al Parc Serralada Litoral, hoy es 11 de junio, son las seis de la tarde y estamos a 34 grados. El calor es insoportable. Salgo a la terraza y huele a resina. Han comenzado a cantar las cigarras. En el suelo del bosque los amarillos le están ganando el pulso al verde. El estiaje vuelve a ser muy precipitado, tanto que algunos árboles han decidido empezar a soltar hoja: si tuvieran pies saldrían corriendo ladera abajo para echarse al mar.
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